Hacer la selectividad en septiembre: «Este verano no puedo salir con las amigas»

Nuria, una estudiante que se examina en las PAU en segunda convocatoria, explica las dificultades de conseguir plaza en la universidad
Casi todo el mundo sabe que en las PAU de este año volvió a salir la catáfora, y ha oído hablar de la polémica corrección del examen de filosofía. A menudo se olvida, sin embargo, que la selectividad de junio es sólo la primera convocatoria, y que en septiembre hay otra para aquellos que quieren subir nota o que no se pudieron presentar antes, como le ocurre a Nuria . “Pensaba que aprobaría todo, pero al final tuve que ir a recuperar tres asignaturas, y ya no pude presentarme a las PAU de junio”, dice, y eso se nota: “Este verano no puedo salir con las amigas”. Imagino que me pasaré todo el verano estudiando para la selectividad septiembre 2018 en Caper, en terrassa.

Esto ha complicado sus planes para entrar en la facultad el próximo curso. Quiere estudiar Veterinaria pero, como la nota de corte es alta (un 11,61 sobre 14 en la UAB y un 10,43 en la UdL), deberá estudiar en la privada. En Cataluña, sólo ofrecen este grado dos universidades públicas, así que piensa marchar en Valencia. “Mi plan es ir allí un año, esforzarme mucho, y luego pedir un traslado de expediente para poder volver a Barcelona”, explica. De momento, ni siquiera tiene la plaza asegurada en Valencia porque ya están todas adjudicadas, pero no pierde la esperanza de que haya alguna vacante de última hora. Si no, aprovechará el curso para hacer un voluntariado en una perrera y mejorar el inglés.

Hace ya tiempo desde que empezó a prepararse los exámenes. “Me organiza muy bien. Estudio desde muy temprano hasta las seis de la tarde. Entonces pliego, porque es importante airearse; si no, me bloqueo”. Normalmente, aprovecha para pasear al perro o para salir con las amigas.

Sin embargo, debe decir que no a muchos planes: “Si me dicen de ir a pasar el día en un parque de atracciones o quieren salir de fiesta hasta tarde, debo decir que no puedo”. Nuria sabe que tendrá que esforzarse más que la mayoría de sus compañeros, porque en junio “lo tenían todo muy fresco”, y piensa apuntarse a una academia para hacer el sprint final. Es consciente de que en septiembre “se aprobará sí o sí, no hay segundas oportunidades”.

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