Los empresarios no conocen los riesgos de no registrar sus marcas

ENTREVISTA a Javier Ungría, director general de Ungría, Patentes y Marcas

Extracto de La Vanguardia, 6 de febrero del 1993.

“Los empresarios no conocen los riesgos de no registrar sus marcas”;

Javier Ungría La tercera generación Ungría

• La familia Ungría se dedica desde hace más de cien años a registrar patentes y marcas, una larga experiencia que les ha con vertido en empresa líder a nivel mundial. El abogado Javier Ungría, con 36 años, se ha hecho cargo del negocio que fundó su abuelo, uno de los principales promotores del Colegio de Agentes de la Propiedad Industrial. Este sector mueve todos los años más de 30.000 millones de pesetas y ha experimentado un gran auge en los últimos años gracias a la mayor internacionalización de la economía española. Ungría, Patentes y Marcas tiene once oficinas instala das en España y una en Nueva York. En ellas trabajan dos centenares de expertos entre los que se encuentran abogados, ingenieros, químicos, etcétera, ya que, según dice, “es imprescindible contar con especialistas porque al cliente hay que hablarle en su mismo idioma y con igual nivel de conocimientos”.

Hay barreras comerciales que permanecen invariables, son barreras que no se ven, pero que pueden resultar de hecho mucho más proteccionistas. Este es el caso del registro de marcas y patentes. Para proteger el derecho sobre la marca en un mercado hay que registrarla. Hasta el momento, los empresarios españoles contemplaban nuestro territorio como su mercado natural, pero en el momento en que empiecen a considerar la CE como su merca do nacional, pueden encontrarse con problemas si no han registrado sus marcas.

Javier Ungría, director general de Ungría, Patentes y Marcas, una importante empresa española con proyección internacional, opina que se va a producir una auténtica “revolución comercial”. “En los últimos seis meses afirma— hemos registrado más marcas que en los pasados cinco años”

—Tanto va a afectar el mercado único europeo a las marcas y patentes?

La unificación del mercado y la libre circulación de mercancías va a tener una importancia fundamental porque a partir de ahora los productos podrán circular libremente, “El proyecto de marca comunitaria —un registro de marcas para los Doce— tiene dos obstáculos, la localización de su oficina y el idioma” pero puede tener problemas si no tienen registrada su marca. Yo siempre pongo el ejemplo de los “Melones Pepe”, cuyos dueños pueden exportar su fruta a Francia siempre que tengan registrada su marca; pero si no, puede haber un competidor con esa misma seña de identidad y el empresario español no podrá entrar en el mercado francés, salvo que pague por cada melón que venda en Francia un “royalty”. Es más, su producto puede ser retenido en la frontera con el consiguiente descalabro si es perecedero.

—Eso será siempre que el dueño francés de la marca le denuncie judicialmente.

Evidentemente, pero no olvide que la marca es un derecho exclusivo, y en este caso del titular extranjero en ese país. Pero además, las empresas, fundamentalmente las grandes, ingresan por “royalties” fuertes su mas de dinero, por lo que se cuidan muy mucho de combatir los competidores.

—Cómo se ha traducido esta realidad en el registro de marcas?

Incrementando fuertemente el número de registros. Hay que tener en cuenta que estamos ante una auténtica revolución comercial. Así, puede suceder que una empresa abra un mercado para sus productos en un país extranjero y al poco tiempo se dé cuenta de que no puede seguir enviando sus productos por que se le ha adelantado otra empresa en registrar la misma marca. El problema es que se ha generado una cierta confusión porque han desaparecido todas las barreras comerciales menos ésta. Y por ello, se han registrado en la última parte del año más de 5.000 marcas.

—Cuánto le puede costar a un empresario proteger sus derechos en todos los países?

Registrar una marca para una serie de productos a un español, en el mercado nacional, le cuesta alrededor de 350.000 pesetas utilizando los servicios profesionales de un agente de la propiedad industrial. Para el registro en el extranjero existe un convenio internacional que permite la solicitud simultánea en 31 países, entre los que se encuentran todos los de la CE.

– ¿Existe algún proyecto de ámbito comunitario para poder registrar la marca en todo el territorio de la CE?

—Sí, se denomina la “marca comunitaria” y afecta exclusivamente a los países del merca do común. Es un proyecto que depende de dos decisiones políticas, la sede de la oficina y el idioma oficial en que se va a trabajar. Madrid presentó su candidatura con muchas posibilidades los rivales eran Luxemburgo y Londres—, pero las autoridades españolas han optado a última hora por defender para Madrid la capitalidad del Medio Ambiente y de alguna forma han bajado la guardia. Al final nos podemos quedar sin ninguna.

—El empresario español es consciente dela importancia de tener registrada su marca?

Hay muchos empresarios que todavía no conocen el valor de las marcas ni las patentes por el desconocimiento del mundo de la pro piedad industrial. También nos encontramos con el caso contrario, empresas que han hecho inversiones importantes para proteger sus marcas porque han tenido algún problema y han escarmentado, y han optado por tomar todo tipo de precauciones. “Existen muchas empresas que trabajan con marcas propias no registradas, y puede ocurrir que si en el futuro deciden salir al mercado exterior, se encuentren con la desagrada ble sorpresa de que alguien se les ha adelanta do registrando esas marcas.

—Quiénes cuidan más sus marcas, las grandes o las pequeñas empresas?

Sin duda las medianas y pequeñas empresas y también las muy grandes. Es lógico por que saben lo que cuestan las cosas y por tanto protegen adecuadamente su propiedad. Por otra parte, las empresas muy grandes tiene registrada su marca en todas las clases de productos y servicios, lo que supone también una importante fuente de ingresos al otorgar las correspondientes licencias de uso. Este es el caso del COOB, que le ha supuesto una importante partida de ingresos.

—Ante un desconocimiento bastante generalizado de las marcas de cara al mercado único europeo, ¿no cree usted que se tenía que haber iniciado una campaña de información?

Por supuesto que sí. La Administración debería haber concienciado más al empresariado sobre esta cuestión, pero somos conscientes de que en la actual situación hay otros frentes abiertos, aunque el Instituto de Comercio Exterior (ICEX) nos ha pedido nuestra colaboración para informarlas empresas exportadoras. En el terreno de las patentes hay una serie de mecanismos fiscales y económicos para incentivar precisamente la patente de las investigaciones.

—Se registran muchas patentes y marcas en España?

Las marcas directamente expedidas en España ya se elevan a 1 ,7 millones, que es una cifra realmente importante, y a esta hay que añadir unas 300.000 más que han sido registradas en Ginebra, en concepto de “marcas internacionales”. Es decir, que estamos en torno a los dos millones de marcas registra- das. Por el contrario los datos de patentes registradas son absolutamente deprimentes, de las 25.000 patentes registradas en la Oficina de Patentes europea, tan sólo 245 son de origen español, lo que significa que no llegan ni siquiera al 1 %. Este retraso tan fuerte de las patentes respecto a las marcas se explica por- que España tiene una buena legislación desde 1929 y es una de las más estrictas de Europa. “Si un investigador no patenta la mejora técnica que ha obtenido está literalmente regalando a sus competidores su esfuerzo investigador” Sin embargo, nuestra legislación sobre patentes hasta hace poco era la de un país subdesarrollado.

—No será que en España no se investiga y que todavía sigue siendo bueno aquello de que inventen otros?

La verdad es que la inversión en investigación crece. Hemos pasado en un corto periodo de tiempo del O,Ol % al 0,7 % del PIB, aunque también hay que reconocer que el 30 % de esta inversión procede de fondos públicos. Yo creo que el problema está en que la Administración no exige que el resultado de estas investigaciones, que ella misma financia, se traduzca en patentes, y esto es un grave error, porque conseguir estas patentes supondría para la Administración un control real de sus inversiones en investigación y desarrollo. Pero en general, la gente desconoce que después de investigar es indispensable patentar. Yo defiendo que I+D—P (investigación y desarrollo es igual a patente). Esta es una ecuación infalible, si un investigador no patenta la mejora técnica obtenida está literalmente regalando a sus competidores su esfuerzo investigador. La patente es, entre otras cosas, un premio a la investigación, ya que durante sus 20 años de vigencia su titular tiene exclusiva absoluta en la fabricación y comercialización del resultado industrial obtenido.

—No cree usted que los empresarios españoles han decidido que es mas sencillo y bara to comprar tecnología extranjera que invertir en investigación?

—Lo cierto es que por cada peseta cobrada en concepto de “royalty” por la tecnología española hemos tenido que pagar 20. Pero esto enmascara otra realidad, y es que a veces se suele pagar por la propia tecnología, tecnología nuestra pero con patente ajena. Así se da la circunstancia de que hay dos empresas investigando en la misma línea y la primera en pa tentarla se convierte en su dueña. “Por ello hay que tomar conciencia clara del problema y llegar a la conclusión de que es fundamental registrar lo que se investiga.También hay que quitar de la cabeza que sólo hay que patentar las grandes revoluciones industriales. De cada mil patentes registradas dos pueden ser efectivamente revolucionarias, pero las 998 restantes son pequeñas mejoras sobre lo que ya se conoce.

—Se puede patentar una mejora sobre una patente ajena?

Es patentable todo aquello que reúna tres requisitos: que sea novedad a nivel mundial (en España en el caso de los modelos de utili dad la novedad exigida es sólo a nivel nacional), que la mejora técnica introducida tenga suficiente altura inventiva frente al estado de la técnica, es decir que no sea una simple con secuencia lógica y evidente, y finalmente que tenga aplicación industrial.

—Quiénes patentan en España?

Entre el 35 y el 40 por ciento de las patentes que se registran en nuestro país corresponden al sector farmacéutico. Y desde luego, Cataluña es el origen del mayor número de patentes registradas, seguida de Madrid, el País Vasco y la Comunidad Valenciana, territorios en los que existe una importante concentración de pequeña y mediana industria.

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